Publicado: 5 de septiembre de 2025 - 05:35 hrs

Rusia: su cultura abraza al mundo entero

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Rusia: su cultura abraza al mundo entero

Agencia La Oreja Que Piensa. Por Alberto Borda. 4-09-2025

Rusia, además de ser el país más grande del mundo, su cultura abraza a todo el planeta. Mientras creciamos  conocimos autores de la talla de Dostoyevski y Tolstói en la literatura, Chejov en el teatro, Stravinski en música.

Y si hablamos de cine en la URSS después de la revolución rusa en 1917 fue un estallido experimental que llevó a gran cantidad de filmes al progreso de la cinematografía mundial.

Esta vanguardia con directores de la talla de Sergei Eisenstein, Dziga Vértov, Lev Kuleshov, Vsévolod Pudovkin, Dziga Vértov entre otros, lograron intervenir en la realidad para cambiarla.

A través del cine soviético podemos ver aspectos pocos conocidos de su historia, ya que en nuestro occidente- dominado por el mercado cinematográfico norteamericano y las censuras -pocas fueron las salas que presentaban cine ruso.

“El Acorazado Potemkin” de Eisenstein de 1925 se convirtió en abanderado de este movimiento, vendrán películas emblemáticas como “Cuando pasan las grullas”, “No hay vado bajo el fuego”, “Ascensión humana”, “Moscú no cree en lágrimas” “la infancia de Iván”,  “Pasen y vean”, “la balada del soldado” y siguen…

Memoria

El soldado Alyosha Skvortsov se presenta en la memoria de quien escribe estas líneas.

Recuerdo ese sábado de tarde de 1982 en un colegio secundario de la zona norte del gran Buenos Aires cuando lo vi en la pantalla.

Recién terminaba la guerra de Malvinas y todo estaba muy presente. El colegio tenía un cartel pequeño pegado en la puerta:

“hoy cine ruso.  Debate a las 16 horas:  veremos “La balada del soldado” de Grigori Chukharay.  Subtitulada en castellano”.

La improvisada sala estaba lista. Allí, en esos tiempos tenebrosos de la argentina en dictadura militar, el cine en un garaje, en un aula escolar, fue un lugar de encuentro maravilloso.

La risa de estudiantes jóvenes retumbaba mientras se acomodaban las sillas, otros ayudaban con cortinas negras en las ventanas. Y de repente, la fuerza del blanco y negro en la pantalla: la mirada humana de ese joven soldado que regresa a su aldea natal a ver a su madre mientras conoce a una muchacha en el camino.

Esta película de 88 minutos, fotográficamente expresiva, fue realizada en 1959. Ambientada en la segunda guerra mundial, tiene muy pocas imágenes de batallas, centrándose en la mirada humana de un joven soldado.

Esta película considerada una obra maestra del cine ruso ocupa un lugar enorme en el corazón de los cinéfilos.

Sinopsis:

Gran Guerra Patria. Frente Oriental. Alyosha Skvortsov, un joven soldado ruso de 19 años, atrincherado con otro compañero, consigue, tras largos intentos, comunicar a sus superiores la llegada a sus líneas de tanques alemanes. Tras caer abatido su compañero, Alyosha, en su retirada, consigue destruir dos de los panzer.

Al llegar al puesto de mando es interrogado por su general, que sorprendido por la hazaña solitaria del joven decide proponerlo para una condecoración. Pero Alyosha pide al general cambiar su recompensa por un permiso para ir a visitar a su madre, con objeto de reparar el tejado de su casa.

El general accede y otorga al joven soldado un permiso de seis días. De camino a casa, en el tren conocerá a una chica de la que se enamora perdidamente.

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