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Publicado: 4 de enero de 2025 - 20:24 hrs

El corcel galopante

Publicado por: Administrador

El corcel galopante

Agencia Informativa La Oreja Que Piensa. Por (Sibila) (*)

Hace muchos, muchísimos años existía en un lugar remoto algo parecido a una brújula, pero no funcionaba como tal, sino que era una clepsidra dónde muy despacio transcurría el tiempo en otra frecuencia, con una cadencia irregular.

Los hombres viajaban a ese sitio en busca del tiempo perdido, creían que ese detenimiento los transformaría en jóvenes y posiblemente alguna vez eso ocurriría.

Así millares de hombres y mujeres veían detener sus vidas quizá, en el máximo de su apogeo y se convertían en longevos, así mismo sus hijos, y los hijos de sus hijos.

Pero hubo un hombre al que no le alcanzaba ese tiempo porque su avaricia lo sobrepasaba, comenzó a sacudirlo, lo giró mil quinientas ochenta y nueve veces sin detenerse, creyendo que de esa manera haría inagotable su vida y podría lograr muchas riquezas, más mujeres, hijos, lujos y sobre todo…tiempo…mucho tiempo.

Como consecuencia durante setecientos noventa y cuatro días no salió el sol y los habitantes de ese lugar durmieron durante dos años y diecisiete días. Pero ese hombre que desafió en su egoísmo a la máquina perfecta no descansó, se mantuvo vigilante, envejeció y terminó muriendo.

Un día la clepsidra dejó de funcionar como tal, convirtiéndose en brújula y comenzó a trasladarse de norte a sur, de este a oeste.

La muchedumbre viajó dormida , sonámbulos ,por todos los continentes , guiados por un anciano diletante .

Llegaron a un recinto enorme con amplias ventanas . La brújula de a poco se transformó en campana y los hombres en monjes, las mujeres en cabras y el anciano fue el cordón de la campana.

La civilización se hizo añicos y fue necesario crear los hábitos y las prohibiciones. Las malas conductas se priorizaron por sobre la ética,  los hombres dejaron de ser libres, se comieron a las cabras y la campana no dejó de sonar ni por un instante, invitando a rezar, a pecar y a corromperse.

Hasta que el cordón se cortó y la campana se metamorfoseó en corcel galopante . Cruzó los campos , los ríos y los mares . Jamás regresó.

Se hizo tiempo.✒

 

(*) Silvia Nora Borrajo nació en San Miguel, Provincia de Buenos Aires en 1957. De profesión Licenciada en Comunicación, Profesora de Secundaria y Terciario. Colabora en la Agencia Informativa “La Oreja que Piensa”.

Escribir y entrevistar son sus dos pasiones.. Amar y escribir, reescribir, corregir y volver a amar esos son sus desvelos

                                                                 

 

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